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Documentos

Repartimientos

Los Libros de Repartimientos comprenden el reparto de tierras y casas a los vecinos cristianos que venían a repoblar los lugares conquistados a los musulmanes, que se vieron obligados a abandonar sus bienes y hogares. Abarca desde el año 1487 a 1505.

  • Libro I: Se nombran a Cristóbal de Mosquera y Francisco de Alcaraz como repartidores. Se distribuyen casas y heredades entre los nuevos repobladores. Incluye instrucciones, pregones, mercedes y privilegios.
  • Libro III: Continúan las reformas del Repartimiento de Málaga con el bachiller Juan Alonso Serrano. Se declaran los aprovechamientos comunes. Medición de tierras de labor y deslindes de varios pueblos. Ordenanzas para tierras de montes y reparto de las mismas. Igualmente, se reparten solares para anchoverías y tenerías, así como sitios para tejares, molinos de pan, etc.
  • Libro IV: Repartimiento de los pueblos pertenecientes a la jurisdicción de Málaga: Álora, Monda, Casarabonela, Almogía, Coín, Mijas, Alhaurín, Alozaina, Bezmiliana, Cártama, Comares, Benalmádena y Arroyo de la Miel.
  • Libro V: Preámbulo sobre la conquista de Málaga. Poder al bachiller Alonso Serrano como reformador. Compensación a Alí Dordux por su colaboración. Mercedes y privilegios otorgados a la ciudad de Málaga.

Libros de Repartimientos

Actas Capitulares

Contiene la relación de las sesiones de este organismo celebradas desde 1489 hasta nuestros días, con ciertas lagunas cronológicas. A partir de 1924 comenzaron a diferenciarse las correspondientes a Plenos y Permanentes, como consecuencia de la propia evolución y desarrollo legislativo de la vida municipal y ciudadana.

Desde 1985 se publican también las Actas de Comisión de Gobierno y en 1994 las Resoluciones de la Alcaldía. Sus volúmenes se presentan encuadernados en piel de becerro y a partir de mediados del S. XVII algunos están en pergamino. Esta serie la podemos considerar como el diario de la ciudad y resulta un verdadero termómetro de la vida local, donde se recogen todas las actuaciones de sus capitulares y todos los asuntos relacionados con el buen funcionamiento de la misma. Por tanto, difícilmente ocurría nada en ella que escapase a esta oligarquía municipal, cuya situación preeminente fue sancionada jurídicamente por Felipe IV en 1662 con el Estatuto de Nobleza para los Regidores, y difícilmente podríamos entender los entresijos de la vida local sin conocer el funcionamiento de su Cabildo y de sus responsables que dinamizaban o ralentizaban el conjunto pleno de la vida ciudadana.

A partir de mediados del siglo XVII comienzan a insertarse documentos originales, tanto manuscritos como impresos, en lugar de copiarse los documentos oficiales que habían sido tratados o consultados en el Cabildo, como Reales Cédulas, Reales Provisiones, Cartas, etc.

El primer documento impreso data de 1689 titulado “Memorial a la muy noble y leal ciudad de Málaga dada por los censualistas de la ciudad de Córdoba”, donde se incluye una calcografía de la Virgen de la Victoria.

Otro aspecto interesante que nos encontramos en esta serie son las firmas de los cabildantes, que en muchas ocasiones, para adornar y aportar su marca específica colocaban un signo formando parte de su rúbrica. Igualmente y debido posiblemente a momentos de distracción del escribiente, se incluyen en las Actas unos curiosos dibujos como el que podemos apreciar en la imagen inferior.

Finalmente, tampoco podemos olvidar la cartografía inserta, que nos permite conocer cómo nuestros antepasados vieron, sintieron y por qué no, soñaron a Málaga, además de darnos la posibilidad de poder adentrarnos en una gestión administrativa, ya que detrás de estas imágenes hay, en muchos de ellos, unos expedientes y las actuaciones de unos personajes que hicieron posible que numerosas obras llegaran a realizarse, aunque desgraciadamente hoy no se conserven.

Actas Capitulares

Colección de Originales

Esta importante serie está integrada por la documentación generada como consecuencia de las relaciones entre la Corona, los Consejos y otras instituciones supramunicipales y el Ayuntamiento o Concejo de Málaga: Reales Cédulas, Provisiones, Cartas de merced, privilegios, certificados de acuerdo, etc., recibidos por el Ayuntamiento entre 1489 y 1779.

Esta documentación fue catalogada y ordenada entre los años 1788 y 1790 por Pedro Fernández de la Rosa y Joaquín Pizarroy dió lugar a sesenta volúmenes, aunque actualmente sólo se conservan cincuenta y ocho. Están encuadernados en pergamino y figura en el lomo de cada uno el título, con expresión del primero y último año en que están fechados los documentos que comprenden. Cada uno de ellos, lleva al principio una hoja en la que, con letra dieciochesca y redacción propia de la época, se da un extracto del mismo.

El criterio adoptado por el compilador fue el de la ordenación cronológica interrumpido en el volumen 36, pues a partir de aquí, además del título general, lleva el subtítulo de "Resagos", comprendiendo documentos fechados entre 1491 y 1674, que fueron hallados y coleccionados cuando ya estaban encuadernados los volúmenes anteriores.

Cédulas y mandatos

Reales Provisiones

Son considerados libros de copias, pues en ellos se encuentran las reproducciones de la multitud de documentos otorgados por los Reyes u otros órganos superiores de la Administración del Estado como Consejos, Chancillerías, etc., y que fueron recibidos en el Cabildo malagueño, siendo el escribano del Concejo quien los reproducía textualmente y los avalaba con su firma.

Reúne treinta y un volúmenes foliados y encuadernados en piel (salvo alguna excepción que lo está en pergamino) y sus fechas están comprendidas entre 1489 y 1790.

Entre las primeras medidas referentes a asuntos de índole local que ordenaron los Monarcas y que constituyeron las bases imprescindibles para la existencia de Málaga como Ciudad incorporada a la Corona de Castilla, se localiza -únicamente en esta serie-, un traslado de la Real Provisión dada por los Reyes Católicos, en la cual se conceden las armas y el sello que debía usar la Ciudad, es decir, los elementos simbólicos de su nueva identidad tras la conquista. Otorgada el 30 de agosto de 1494, sería la insignia por la cual se la reconocería, ya que debería emplearse en todos aquellos eventos importantes en los que la Ciudad se hiciese presente como entidad jurídica. No obstante, con el transcurso de los años, los elementos formales del sello han ido experimentando diferentes modificaciones.

La vida ciudadana, en cuya cúspide ubicaremos al Concejo, estaba ligada a la administración general de la nación, y por tanto, a la política proyectada y aplicada, a veces coyunturalmente de sus gobernantes. El Concejo malagueño durante la Edad Moderna estaba formado por una serie heterogénea de personas que ostentaban cargos y oficios públicos. Todo el análisis y el grueso de un estudio crítico de los cargos lo podemos reconstruir a partir de las Reales Provisiones. Son muy curiosas las razones que se aducían para tales otorgamientos: Por hacer el bien, por amor al real servicio etc. No obstante, las razones tenían trasfondos más reales (económicos, políticos y sociales) de lo que los documentos manifiestan.

Además, nos informa de otras cuestiones que conllevaba el propio nombramiento, como son: la función del cargo, las características de las personas, la forma de obtención, las fianzas, la duración del oficio, la media annata, etc. Sus actuaciones estaban reguladas y reglamentadas por una serie de preceptos, mandatos y disposiciones, para el buen funcionamiento y gobierno, no sólo de sus capitulares, sino también de la Ciudad.

Reales provisiones